domingo, 29 de agosto de 2021

ECONOMÍA DEL TURISMO. Coronavirus. Buenos Aires planea su vuelta a la normalidad.

 Edición Latam. Crisis por coronavirus

Buenos Aires planifica su “vuelta a la normalidad” apostando a los eventos

Las nuevas medidas están vigentes desde el 27 de julio 28 JULIO, 2021

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires anunció este martes una serie de nuevas aperturas vinculadas al turismo interno, y especialmente al MICE, en el marco de su plan de “vuelta a la normalidad”. Ahora las zonas comunes en los hoteles y los eventos alcanzan un aforo máximo del 50%, mientras que las reuniones sociales al aire libre no tendrán límite de personas.

Con una conferencia de prensa, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, anunció una nueva etapa en su plan de “vuelta a la normalidad” en la capital de la Argentina, que incluye sobre todo mayores flexibilidades para el turismo de reuniones.

Tal como lo había contado HOSTELTUR el 8 de julio pasado, el Ejecutivo porteño tomó la decisión de avanzar en distintas medidas de relajamiento de las restricciones a medida que descienden los casos de COVID-19 de la segunda ola, avanza la vacunación de su población y, además, se acercan las elecciones de medio término (las primarias serán el 12 de septiembre).

Se había anunciado que los espacios comunes de los hoteles podían ser reabiertos con un aforo máximo del 30%, pero desde este 27 de julio podrán funcionar al 50%.

Esta decisión se complementa con la de permitir a partir de esa misma fecha las reuniones, conferencias y exposiciones, también al 50% de la capacidad máxima; y de que los eventos sociales al aire libre ya no tengan límite de participantes.

Como se señalaba, estas medidas forman parte de un plan progresivo de seis etapas previsto por el Gobierno porteño. Esta es la primera. ¿Qué le depara al turismo específicamente en las siguientes fases?

Durante la segunda está previsto habilitar los eventos masivos al aire libre al 30% de la capacidad máxima; para la tercera, permitir a la gastronomía funcionar hasta las 2.00 de la madrugada y mayores aforos para el turismo; en la cuarta se volvería opcional el tapabocas, junto con la eliminación de restricciones al turismo y a las reuniones sociales; la quinta prevé espectáculos al 80%; y la sexta y última sería la esperada “vuelta a la normalidad”.

“Es la vuelta a la normalidad sin restricciones ni protocolos, tal cual la conocíamos antes de la pandemia. Esa vida que tanto extrañamos, en la que podemos compartir momentos con nuestros seres queridos sin estar calculando los riesgos que corremos”, expresó Rodríguez Larreta.

Sin embargo, también advirtió que todo esto estará atado a la evolución epidemiológica. “El avance hacia cada nueva etapa y sus tiempos van a depender de la evolución de la situación sanitaria. Es importante avanzar con prudencia: así como hoy los datos permiten hablar de nuevas aperturas, también puede ser necesario volver atrás”, concluyó.

Vale recordar que Buenos Aires transita hoy sus vacaciones de invierno, en las que está permitido el turismo interno. El receptivo internacional está prohibido a la fecha y no hay en el horizonte certidumbres respecto a la reapertura de fronteras, más allá de alguna declaración a la prensa del ministro de Turismo y Deportes nacional, Matías Lammens, quien estimó que la apertura podría llegar “a fin de año”.

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ECONOMÍA DEL TURISMO. Coronavirus. Informe alentador de la CAT sobre las vacaciones de invierno.

INTERESANTE INFORME DE LA CAT. LA TEMPORADA DE INVIERNO FUE POSITIVA Y ESPERANZADORA

Finalizado el período vacacional en todas las provincias del país, desde la Cámara Argentina de Turismo junto con la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina (Fedecatur) se realizó un relevamiento general de la ocupación en diferentes destinos turísticos.

En el contexto de la peor crisis de su historia, el sector del turismo destacó la importancia de las vacaciones de invierno para la actividad. “Fue muy positiva teniendo en cuenta la situación que atravesamos, varios destinos tuvieron una muy buena demanda”, afirmó Gustavo Hani, presidente de la CAT. Además, agregó: “Estamos muy satisfechos que parte de los prestadores de nuestra actividad vuelvan a generar ingresos con su trabajo. Hicimos un gran esfuerzo y queremos destacar el estricto cumplimiento de los protocolos y los cuidados sanitarios logrados”.

Con respecto al balance, el presidente de la CAT, Gustavo Hani, señaló: “Estamos muy conformes, en principio por haber podido llevar adelante estas vacaciones de invierno. También por los porcentajes de ocupación alcanzados en algunos destinos, que entendemos en este contexto son muy buenos”.

Se trató de una temporada de invierno atípica, sin posibilidad de comparación con anteriores períodos vacacionales debido a las distintas restricciones sanitarias, a una capacidad disminuida de alojamiento y una menor oferta de conectividad; y a los efectos de las nuevas modalidades de consumo, como los viajes de cercanía, en vehículos propios, y de último momento.

Cabe recordar que en 2020 no existió posibilidad de realizar viajes en vacaciones de invierno a nivel nacional. En esta oportunidad y a pesar de que en muchos casos no se alcanzó la rentabilidad estimada, el sector turístico pudo cubrir los servicios de viajes requeridos por los cuatro millones de argentinos, que según informó el Minturdep, se movilizaron por el país.

Entre otros aspectos también se destacó el trabajo realizado desde los prestadores de servicios turísticos en cuanto a los protocolos sanitarios y los principales cuidados, cumpliendo estrictamente las recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación.

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domingo, 15 de agosto de 2021

ECONOMÍA DEL TURISMO. México. Coronavirus. Recuperación de la facturación por turismo.

 Edición Latam. Estadísticas oficiales de junio

México recuperó cada dólar que facturaba en 2019 por turismo

El gasto promedio de cada extranjero creció 60% respecto a junio de 2019: el número de turistas se mantiene 20% abajo 11 AGOSTO, 2021

México está captando turistas que gastan más, a juzgar por la tendencia que vienen mostrando los datos mensuales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El gasto promedio había crecido 17,5% en abril y 39% en mayo. En junio, según las cifras más recientes, fue de 60% y el monto de divisas ingresado equiparó al del mismo mes de 2019 con 20% menos de turistas ingresados.

México recibió en junio 20% menos turistas internacionales que en el mismo mes de 2019 y 211% más que en el alicaído y pandémico junio de 2020, según informó este martes el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Lo correcto es decir que, a diferencia de la mayoría de los destinos del mundo –cerrados al turismo en algunos casos, muy restringidos en otros, abiertos, pero con menos demanda de la que quisieran en unos cuantos- México muestra en junio una recuperación de 80% del caudal de sus turistas del extranjero respecto a cifras precovid.

México pasó de recibir 1.003.684 turistas extranjeros en junio del 2020 a más de 3,12 millones en el mes de junio pasado; si se compara con los 3,9 millones de junio 2019 se observa todavía una caída de 20%.

El principal repunte se dio en los turistas llegados por vía aérea, que en junio del año anterior representaron apenas 134.949 personas y en el mismo mes de 2021 fueron más de 1,46 millones de viajeros, un 985,9% más.

Los turistas fronterizos subieron un 85,8% interanual en junio hasta llegar a los 1,46 millones de viajeros.

En junio de 2021, el ingreso de divisas se disparó un 731,2% interanual al pasar de US$ 237,9 millones a US$ 1.977,9 millones de gasto total.

Además, si se compara el gasto total de junio pasado con el del mismo mes de 2019, este es prácticamente idéntico. Y este viene siendo el dato más saliente de los informes mensuales de INEGI, porque confirma que México está captando un público con un nivel mayor de gasto, o que el turismo se encareció en el destino.

El gasto medio del turista en México en junio 2021 fue US$ 404,77 mayor en casi 60% frente a los datos de 2019, cuando fue de US$ 253,7 dólares.

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ECONOMÍA DEL TURISMO. Coronavirus. Caída del 77% del emisivo y el receptivo.

Argentina: la pandemia se llevó un 77% del receptivo y del emisivo

Según cifras oficiales, la crisis redujo los arribos y las partidas internacionales a pisos históricos12 FEBRERO, 2021

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de la Argentina publicó los resultados de su Encuesta de Turismo Internacional (ETI) correspondiente a diciembre pasado, que permite obtener también las cifras finales de todo 2020. Pese a ser esperado, el resultado no es menos catastrófico: el receptivo se desplomó un 77,3%, mientras que el emisivo perdió un 77,1%. El impacto podría haber sido peor, pero se mitigó por los números prepandémicos y una muy leve mejoría desde agosto.

¿Cuál fue el impacto de la pandemia en el turismo internacional de la Argentina durante 2020, el año del coronavirus? Dos números dan cuenta de él de manera cabal: los arribos de pasajeros no residentes por vía aérea se redujeron un 77,3% entre enero y diciembre; mientras que la cantidad de argentinos viajando al exterior se contrajo un 77,1%.

Los datos surgen de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI), que realiza mensualmente el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), junto al Ministerio de Turismo y Deportes, quienes publicaron el estudio correspondiente a diciembre pasado, permitiendo también obtener los números del acumulado anual.

Aunque porcentualmente las caídas son similares, en volumen es mucho mayor la del emisivo (Fuente: Indec)

Vale destacarlo: tras un caótico cierre de 2019 para la economía argentina, sumida en un proceso electoral y en una crisis cambiaria (además de los efectos nagativos de la cuantiosa deuda contraída por la gestión saliente), 2020 no arrancó del todo bien para el turismo del país, ya que en enero el receptivo verificó una caída del 7,4%. Hubo un leve repunte en febrero, y desde marzo todo se fue a pique.

Para el emisivo, la historia fue distinta, ya que por las fuertes cargas impositivas sobre los viajes al exterior (primero el Impuesto País, del 30% y luego una percepción del 35%) y las permanentes devaluaciones acumulaba casi dos años de decrecimiento mes tras mes. De hecho, 2019 había concluido con una baja del 11,9% frente a 2018. La pandemia simplemente aceleró esa tendencia hasta los cero turistas registrados en abril, mayo y junio de 2020.

Los datos completos del turismo internacional argentino en 2019-2020, para analizar en detalle (Fuente: Indec)

Según el informe, entre enero y diciembre del año pasado llegaron a la Argentina 694.317 turistas extranjeros, de los cuales unos 550.000 corresponden a enero y febrero, meses previos al COVID-19; 110.000 son de marzo, que quedó partido al medio por la declaración de pandemia; y el resto, a una muy leve reactivación de agosto en adelante (sumando esos cinco meses, apenas se alcanzan los 30.000 pasajeros).

Cuando se mira el emisivo, el desplome parece no haber tocado fondo todavía, aunque sí hay una desaceleración. Tras el cero de abril, mayo y junio, los argentinos empezaron a viajar al exterior en un volumen mucho mayor al de los extranjeros que arribaron. ¿Por qué? Porque no están habilitadas las llegadas desde el exterior (salvo algunas pocas excepciones), mientras que los argentinos pueden salir libremente y luego regresar, siempre que cumplan una cuarentena tras aterrizar en Ezeiza.

Para ver más claramente esa diferencia, alcanza con mirar las cifras de diciembremientras que la Argentina recibió unos 15.300 turistas; emitió 52.900 pasajeros, más que el triple. Y dado que las fronteras siguen cerradas para no residentes que no sean esenciales o viajen por “fuerza mayor”, mientras que no se prohíben las partidas de residentes, todo parece indicar que esta tendencia se consolidará cuando se conozcan las cifras de enero, e incluso se percibe algo similar durante este febrero en curso.

La mágia de las estadísticas: aunque la curva del gráfico muestra una aceletación pronunciada, en el pico máximo hay apenas 15.000 turistas en el receptivo y 50.000 en el emisivo (Fuente: Indec)

"El turismo es una de las actividades económicas que más sufrieron el impacto de la crisis, como lo reflejan los indicadores", afirma el propio Indec en el informe.

Finalmente, cabe destacar el fuerte impacto de las restricciones en Uruguay, que se verifica en los resultados de flujo turístico en el Puerto de Buenos Aires. Durante 2020, los pasajeros residentes que salieron por esa vía fueron 159.917; los extranjeros que arribaron a esa terminal fueron apenas 36.359, lo que generó una balanza negativa en 123.558 turistas.

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sábado, 14 de agosto de 2021

ECONOMÍA DEL TURISMO. Mundo. Pospandemia. OMT y el turismo que viene.

 Las próximas revoluciones del turismo: la economía circular y el impacto social

La Organización Mundial del Turismo (OMT) y Sommet Education, el grupo integrado por Les Roches, Glion Institute of Higher Education, y Ecole Ducasse, han presentado los tres proyectos finalistas del certamen “Hospitality Challenge” que han recibido una beca de formación en Les Roches, una de las instituciones especializadas más importantes del mundo y la tercera más apreciada por las empresas reclutadoras.

Les Roches Marbella acogió esta jornada virtual que, bajo el título “¿Qué es lo próximo en carreras profesionales y responsabilidad social?”, estuvo moderada por Antonio López de Ávila y contó con la participación de Manuel Butler, director ejecutivo de la OMT, José Ángel Preciados, CEO de Ilunion Hoteles y Carlos Díez de la Lastra, director general de Les Roches Marbella, quienes pusieron el acento sobre el estado del turismo, la industria hotelera y el hospitality, y en las posibles soluciones para acelerar su recuperación.

Pocas actividades económicas se han visto tan afectadas por la crisis del coronavirus como la industria turística, arrastrada por unas restricciones de desplazamientos que se implantaron de forma generalizada.

Un sector que, antes de la pandemia, representaba un 14,6 % del PIB español y que concentraba 2,8 millones de empleos, según un informe del Consejo Mundial del Viaje y el Turismo. Recuperar este sector es, por lo tanto, prioritario y en este escenario empresas, centros de formación, universidades y organismos públicos juegan un papel esencial.

Para Manuel Butler, director ejecutivo de la OMT, la responsabilidad social es una de las herramientas imprescindibles para impulsar el crecimiento turístico después de la pandemia. “En las últimas décadas empresas y organizaciones nos hemos centrado enormemente en el factor económico, pero no debemos olvidar que el impacto social es clave y que nuestra industria es, precisamente, una industria de personas”.

A día de hoy, señaló, urge impulsar un modelo de turismo más responsable, que cuente con una mayor colaboración público-privada y más destinos inteligentes que permitan estudiar el estado de esta industria a través de datos rigurosos y fiables, para de ese modo lanzar políticas turísticas adecuadas. Para el director ejecutivo de la OMT, la industria se enfrentará en los próximos años a dos grandes revoluciones: la economía circular y el impacto social.

Al respecto, José Ángel Preciados, CEO de Ilunion Hoteles, indicó que es imprescindible que las empresas se replanteen sus hojas de ruta. “La experiencia a lo largo de estos meses, en las que el sector ha puesto de manifiesto su enorme solidaridad, nos ha enseñado que es de obligación moral intentar que las sociedades mejoren cada día. Si algo nos permiten parones como lo que se están sucediendo es precisamente reflexionar acerca de las estrategias de nuestras organizaciones porque al final las compañías no desaparecerán por necesidad económica, sino que será la propia sociedad quien filtre en función de las propuestas que generen un valor social añadido”.

De valor social también ha hablado Carlos Díez de la Lastra, director general de Les Roches Marbella, que señaló que en esta ecuación son las universidades las que deben liderar el cambio.

“Las universidades deberíamos ser un faro que ilumine a las próximas generaciones el camino a seguir, y debemos hacerlo mediante el ejemplo”. Al respecto de los principales desafíos que esto supone para las instituciones educativas, de la Lastra cree que existe un factor crítico: preparar a los jóvenes para que realmente sean conscientes de su papel como futuros líderes en situaciones tan críticas como la actual.

En este sentido, todos los ponentes confirmaron que serán los valores de los profesionales los que marquen el futuro del sector. “Necesitamos profesionales valientes, con capacidad y con ambición por crecer” según José Ángel Preciados, quien presagia que en los próximos años la industria asistirá a un incremento en las contrataciones de personal relacionado con el ámbito de la salud, como psicólogos y biólogos, pero también en el ámbito medioambiental, profesiones a las que el sector turístico no está habituado pero que, en palabras de José Ángel Preciados “sin duda benefician la relación con el cliente”.

Si bien es cierto que la tecnología juega un papel fundamental en el desarrollo del turismo, que necesitará también de perfiles técnicos como matemáticos, programadores e ingenieros, para Díaz de la Lastra las relaciones interpersonales serán finalmente las que marquen la diferencia frente a la competencia.

“Cuanta más tecnología más importancia cobra la aportación de valor añadido que genera el trato humano con el cliente. El eje ganador será el que logre el equilibrio entre ambas tendencias”.

Y es que la industria del turismo está viviendo una profunda metamorfosis en la que las nuevas tecnologías son unas de las grandes protagonistas. Hace unos meses, hablar de transformación digital en empresas, instituciones o sectores era algo opcional, pero en tiempos de pandemia, la digitalización es fundamental.

De hecho, el sector de la hotelería y el turismo es uno de los mejores ejemplos de cómo la tecnología puede jugar un papel decisivo en el desarrollo de las organizaciones. Para José Ángel Preciados la transformación debe ser el ámbito de la eficiencia, no obstante, cree que la adopción de estas herramientas permite a las empresas conocer a sus clientes y, por lo tanto, ofrece la posibilidad de otorgar una atención y un cuidado más exhaustivo en base a sus preferencias.

“La inclusión de nuevas tecnologías permite interactuar con los clientes y ofrecerles la mejor propuesta de valor posible, algo que sin duda está transformando por completo los modelos de negocio”.

Una transformación a gran escala para la que el gran reto será la retención y la atracción de talento formado. Como señaló Manuel Butler, “el turismo del futuro girará en torno a la innovación, la tecnología y la investigación, y por ello la formación de los futuros profesionales del sector será primordial”.

En este sentido, como asegura Carlos Díaz de la Lastra, no se trata tanto de enseñar el funcionamiento de una tecnología en concreto, porque los grandes avances en la materia la harían obsoleta en unos pocos meses, sino que lo prioritario es que los alumnos puedan identificar qué tecnología es la adecuada para sus proyectos profesionales. Para él, “tecnología y capacidad emprendedora deben ir de la mano”.

Innovación al servicio del turismo del futuro

Precisamente tecnología, compromiso social y capacidad emprendedora van de la mano en los tres proyectos finalistas del certamen “Hospitality Challenge” que se presentaban ayer. Zeynep Demirbilek fundadora de Service Club Delivery, una solución de contratación para mejorar las condiciones de los repartidores; Ana María Poley, creadora de Coliving Hotels, una plataforma de alquileres de viviendas compartidas a medio y largo plazo; y Katia Rivera, impulsora de Little Big Travel, un proveedor de viajes y experiencias en lugares no masificados.
En palabras de Carlos Díaz de la Lastra, “ver esta dinámica nos hace a todos tener muchas esperanzas en el sector. Ideas como las expuestas muestran cómo las personas emprendedoras pueden mantener el turismo y los viajes a la vanguardia del desarrollo sostenible”.

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ECONOMÍA DEL TURISMO. Mundo. Pospandemia. Claves del nuevo paradigma turístico.

Las cinco claves del nuevo paradigma mundial del turismo



Hace unas semanas, Siteminder ofreció las cinco etapas de la recuperación de las reservas hoteleras. Esas cinco etapas se sostenían en base a muchas nuevas tendencias que han surgido en el sector travel en los últimos meses.

A continuación, destacamos cinco de los mayores cambios reflejados en el World Hotel Index y el Changing Traveller Report de SiteMinder que deberían hacernos reflexionar y prepararnos para afrontar un futuro distinto en la industria del turismo:

1.  Los viajes de última hora están más en boga que nunca

Los viajeros de hoy en día tienen un enfoque minimalista a la hora de hacer sus planes, y con razón: el mundo ha cambiado muy rápido y debemos entenderlo.

Muchos planean, reservan, disfrutan y comparten sus estancias en un mismo mes o incluso en la misma semana. De hecho, dos de cada cinco viajeros afirma que reservará su próximo viaje en territorio nacional con tan solo unos días de antelación o en el momento.

2. La brecha entre las zonas urbanas y las áreas rurales crece

Ya en mayo del pasado año, los datos de SiteMinder mostraban que los viajeros buscarían vías de escape inmediatas, huyendo de los espacios interiores y pasando sus vacaciones al aire libre.

Esos primeros indicios, detectados en Reino Unido, han mostrado ser ciertos y aplicables al resto del mundo: el World Hotel Index indica que cada vez más viajeros optan por destinos cercanos a la costa o zonas rurales alejadas de las grandes ciudades.

Por ejemplo, el pasado año ciudades como Madrid y Barcelona apenas acapararon el 25% de ocupación, frente a regiones como Málaga que llegó a sobrepasar el 45%. En Estados Unidos, México, Australia o Tailandia también se ha visto esta tendencia, donde las grandes urbes han dejado paso a pequeños pueblos más rurales.

turismo rural nordic walking

3. Hoy en día, todos los viajeros están de paso

Dos de cada cinco huéspedes han reducido la duración de sus viajes, lo que complica cada vez más asegurar las estancias largas.

4. Los cambios repentinos de este último año han acrecentado la importancia de la flexibilidad

La posibilidad de cancelar o modificar las reservas de forma gratuita es el factor más importante a la hora de buscar un alojamiento para el 29% de los huéspedes.

5. Los viajeros siguen queriendo salir de casa durante los periodos festivos

El aumento de las reservas hoteleras en las pasadas Navidades o en los puentes fue la tónica de las reservas de última hora en las regiones de Asia y el Pacífico y América, en países como Australia, Barbados, Canadá, Filipinas, Nueva Zelanda y Vietnam.

También se ha observado un patrón similar en Europa, si bien las restricciones son todavía importantes. Aun así, apenas acabada la temporada de verano de 2020, surgieron picos en las reservas para los mismos meses de este 2021 en países nórdicos como Dinamarca, Finlandia y Noruega, además de en Portugal e Italia.

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domingo, 1 de agosto de 2021

ECONOMÍA DEL TURISMO. Brasil. Coronavirus. Desaparecieron 35.000 empresas turísticas durante la pandemia.

 Edición Latam. Crisis por coronavirus

En Brasil desaparecieron 35.000 empresas turísticas por la pandemia

Duro impacto en la industria local a pesar de la apertura temprana del turismo doméstico 9 ABRIL, 2021

A pesar de que Brasil inició en mayo de 2020 una temprana reapertura de su turismo interno y de un multimillonario paquete de ayuda oficial, la industria no pudo evitar un masivo cierre de empresas. Según la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo (CNC), unos 35.000 establecimientos debieron cerrar sus puertas luego de una caída del 30% en sus ingresos.

Mientras buena parte del mundo se mantenía en el mayor aislamiento, en mayo de 2020 el Gobierno de Jair Bolsonaro puso en marcha en Brasil una desescalada temprana del turismo interno, y desde ese entonces la actividad ha ido creciendo mes tres mes, hasta transformar al país en la nación de la región con las perspectivas de recuperación más rápida, tanto para sus vuelos como para el flujo de pasajeros domésticos.

Sin embargo, pese a esa decisión basada en los protocolos de bioseguridad y a los multimillonarios programas de asistencia económica para la actividad privada afectada, Brasil no ha logrado contener que la pandemia se lleve no solo la vida de 345.000 personas, sino también la subsistencia de 35.000 empresas turísticas.

Así lo informó este jueves 8 de abril la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo (CNC), la cual subrayó que porcentualmente se trata de la mayor pérdida anual desde 2016, cuando el país se encontraba en plena recesión. En total, estiman que a pesar de esa reactivación que se verificó hacia el final del año, se acumuló una disminución del 13,9% en relación a las unidades que operaban en 2019.

Entre febrero y abril de 2020 el volumen de ingresos del sector verificó una caída del 68%; gracias al impulso de los meses subsiguientes el turismo logró cerrar 2020 con un nivel de facturación un 30% inferior al prepandémico.

Los datos de la actividad turística, señalaron, contrastan con los registrados en otras como la industria tradicional, que tuvo el año pasado un crecimiento del 3% el año pasado.

Para la CNC, la crisis ocasionada por el COVID-19 impactó a establecimientos de todos los tamaños. Sin embargo, las que sufrieron mayores pérdidas fueron las micro y pequeñas empresas, con un total de 30.720 unidades cerradas en el último año, lo que corresponde al 87% del total. La mayor parte de estas empresas se encontraban en San Pablo, Minas Gerais, Río de Janeiro y Paraná.

Pero para la entidad, sin dudas la mayor causa fue el impacto de la crisis económica en la demanda. De acuerdo a sus datos, los consumos en 2020 alcanzaron solo los US$ 535 millones, un 50% menos que en 2019, lo que se traduce como el volumen más bajo desde 2003, según el Banco Central.

¿Qué tipo de empresas fueron las afectadas por estos 35.000 cierres? Todos los rubros: hubo saldos negativos en bares y restaurantes; hoteles, posadas y similares; y agencias de viajes.

Finalmente, al trazar una medición parcial del período pandémico (marzo 2020 – enero 2021), la CNC calcula que el turismo brasileño acumuló pérdidas por unos US$ 48.928 millones de dólares, lo que provocó la supresión de 397.000 empleos formales, de los cuales 211.100 correspondían a empresas de bares y restaurantes; unos 90.700, al transporte por carretera; y 56.500 a hoteles.

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