Colonia hace networking: una delegación busca su lugar en la élite del turismo de reuniones
BUENOS AIRES / COLONIA DEL SACRAMENTO — Dos días. Cientos de credenciales colgando de cuellos apurados. Sonrisas entrenadas, tarjetas de visita, cafés tibios que se enfrían en la esquina de un stand mientras una mano apunta un mail, una cifra, una fecha tentativa. Así es Meetup Argentina, el mercado donde el turismo de reuniones —o MICE, por sus siglas en inglés: Meetings, Incentives, Conferences & Exhibitions— se encuentra a sí mismo. La industria se mira al espejo y planea su próximo evento.
Allí, en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, una delegación colonienses —sí, de ese departamento con aroma a tilo y calles empedradas— se plantó con una agenda clara: poner a Colonia en el mapa de los grandes encuentros.
Los representantes de la Red Empresarial de Turismo MICE del departamento, parte activa de la Asociación Turística de Colonia, cruzaron el charco con una consigna firme: promocionar el destino como un lugar posible —y deseable— para congresos, reuniones ejecutivas, viajes corporativos y más.
Las ciudades también quieren ser elegidas
Durante los días 6 y 7 de agosto, el evento reunió a operadores, proveedores, compradores y promotores del rubro en una secuencia sin pausas de exposiciones, rondas de negocios, encuentros cara a cara y oportunidades que se dibujan en una libreta o una pantalla. En ese mapa de destinos posibles, Colonia mostró lo suyo.
Y lo suyo no son solo los atardeceres pastel o las postales de adoquines: es infraestructura, es conectividad, es una red de actores que viene trabajando en silencio para que las luces no se queden siempre en los mismos lugares.
La delegación mantuvo reuniones con potenciales clientes —empresas, organizadores, agentes del sector— que, entre propuestas, escucharon algo que no todos conocen: que a apenas una hora de Montevideo y a un paso de Buenos Aires, hay un lugar donde se puede trabajar, reunirse y también respirar.
Entre la calma y la estrategia
Hay una paradoja en todo esto: Colonia, que históricamente seduce por su pausa, por su andar lento y su estética detenida en el tiempo, quiere ahora ser parte de un sector que mide el éxito en números, minutos y conexiones. Y lo está haciendo sin perder su tono.
Porque el turismo MICE no es solo un asunto de hoteles y salas de conferencias: es una industria que puede dinamizar economías, repartir beneficios, sostener empleos. Y Colonia —sin estridencias, pero con convicción— empieza a hablar ese idioma.

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