Como parte de la desregulación del servicio de rampas en los aeropuertos de Argentina, que lleva adelante el gobierno de Javier Milei; Aerolíneas Argentinas anunció que ya dió inicio a la prestación de su primer contrato para otra compañía aérea. Tal como lo informó REPORTUR.com.ar (El Gobierno de Milei desregulará el servicio de rampa de aeropuertos)
El acuerdo firmado con la empresa JetSMART, consiste en la provisión de señalización, colocación de escaleras, alquiler de generadores, movimientos de equipajes y pasajeros, y remolque de aeronaves, entre otras tareas.
Antes de los cambios normativos, las compañías aéreas con capacidad técnica solo podían autoprestarse estos servicios. A partir de la desregulación del sector, y con la aprobación por parte de la ANAC de la solicitud de prestación de servicios a terceros, Aerolíneas Argentinas puede encargarse de estos servicios para compañías locales y extranjeras.
Con su experiencia técnica y equipos especializados en los principales aeropuertos del país, Aerolíneas Argentinas está en condiciones de atender operaciones de pasajeros y aeronaves de prácticamente cualquier tipo. La compañía ya presta servicios a otras empresas en mantenimiento de aeronaves y en su centro de formación de pilotos y tripulantes (CeFEPRA).
En tanto, desde la low cost Jet Smart confirmaron que “Intercargo nos dijo que no podía cumplir con nuestras rutas, así que en lugar de cambiar de aeropuerto, decidimos cambiar el proveedor y estamos conformes con el servicio recibido”.
Colonia hace networking: una delegación busca su lugar en la élite del turismo de reuniones
BUENOS AIRES / COLONIA DEL SACRAMENTO — Dos días. Cientos de credenciales colgando de cuellos apurados. Sonrisas entrenadas, tarjetas de visita, cafés tibios que se enfrían en la esquina de un stand mientras una mano apunta un mail, una cifra, una fecha tentativa. Así es Meetup Argentina, el mercado donde el turismo de reuniones —o MICE, por sus siglas en inglés: Meetings, Incentives, Conferences & Exhibitions— se encuentra a sí mismo. La industria se mira al espejo y planea su próximo evento.
Allí, en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, una delegación colonienses —sí, de ese departamento con aroma a tilo y calles empedradas— se plantó con una agenda clara: poner a Colonia en el mapa de los grandes encuentros.
Los representantes de la Red Empresarial de Turismo MICE del departamento, parte activa de la Asociación Turística de Colonia, cruzaron el charco con una consigna firme: promocionar el destino como un lugar posible —y deseable— para congresos, reuniones ejecutivas, viajes corporativos y más.
Las ciudades también quieren ser elegidas
Durante los días 6 y 7 de agosto, el evento reunió a operadores, proveedores, compradores y promotores del rubro en una secuencia sin pausas de exposiciones, rondas de negocios, encuentros cara a cara y oportunidades que se dibujan en una libreta o una pantalla. En ese mapa de destinos posibles, Colonia mostró lo suyo.
Y lo suyo no son solo los atardeceres pastel o las postales de adoquines: es infraestructura, es conectividad, es una red de actores que viene trabajando en silencio para que las luces no se queden siempre en los mismos lugares.
La delegación mantuvo reuniones con potenciales clientes —empresas, organizadores, agentes del sector— que, entre propuestas, escucharon algo que no todos conocen: que a apenas una hora de Montevideo y a un paso de Buenos Aires, hay un lugar donde se puede trabajar, reunirse y también respirar.
Entre la calma y la estrategia
Hay una paradoja en todo esto: Colonia, que históricamente seduce por su pausa, por su andar lento y su estética detenida en el tiempo, quiere ahora ser parte de un sector que mide el éxito en números, minutos y conexiones. Y lo está haciendo sin perder su tono.
Porque el turismo MICE no es solo un asunto de hoteles y salas de conferencias: es una industria que puede dinamizar economías, repartir beneficios, sostener empleos. Y Colonia —sin estridencias, pero con convicción— empieza a hablar ese idioma.
A Coruña aplicará la tasa turística desde el 29 de septiembre
Los visitantes que se alojen en la ciudad gallega a partir del próximo otoño tendrán que sumar un pago de entre 1 y 2,5 euros por persona y noche a su estancia
Publicada 29/08/25 07:40h
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Coincidiendo con el fin de la temporada de verano, A Coruña empezará a aplicar una tasa turística de entre 1 y 2,5 euros a partir del lunes 29 de septiembre. Así lo ha avanzado este jueves el Ayuntamiento de la ciudad. El concejal de Economía, José Manuel Lage, ha afirmado que el nuevo impuesto no supone ningún obstáculo para el turismo y que no grava a los establecimientos hosteleros, sino a los visitantes, con cantidades muy pequeñas que contribuyen a mejorar los servicios públicos.
"Intentamos darle todas las facilidades posibles al sector hostelero de A Coruña en esta transición inicial hacia la implantación de la tasa, que entendemos necesaria porque el turismo está incrementándose de forma sostenida y eso genera un impacto real en los barrios y en los servicios municipales: limpieza, recogida de residuos o mantenimiento del espacio público", ha expuesto Lage -según recoge EFE-, tras reunirse con la directiva de la Asociación Empresarial de Hospedaje de A Coruña (Hospeco).
La recaudación de la tasa se destinará a mejoras en los servicios públicos, según ha explicado el concejal de Economía
Cuánto pagarán los viajeros
El importe a pagar dependerá del tipo de establecimiento. En los hoteles de cinco estrellas y de cuatro superior, lo huéspedes deberán abonar 2,5 euros por persona y noche. Los que se alojen en cuatro estrellas, 3 y 2 superior, además de en viviendas de uso turístico, sumarán 2 euros a la cuantía de su estancia; en los hoteles de una y dos estrellas se pagarán 1,5 euros, y 1 euro en las viviendas de alquiler turístico. Para los cruceros se establece una tasa de 1,5 euros y la abonarán las navieras.
Los establecimientos abonarán la tasa a través de una plataforma digital mediante dos autoliquidaciones anuales:
Entre el 1 y el 20 de julio se abonarán las tasas correspondientes al primer semestre
Entre el 1 y el 20 de enero, las correspondientes al segundo semestre del año
La normativa prevé dos autoliquidaciones anuales para los establecimientos. Fuente: Shutterstock
¿En qué casos no se pagará el impuesto?
Hay varios supuestos de cuota cero, es decir, que no pagarán la tasa:
Personas que asistan a congresos o actividades formativas
Menores de edad
Personas hospitalizadas y sus acompañantes
Deportistas federados en competición oficial
Personas con una discapacidad superior al 65%
Participantes en programas sociales de acogida o emergencia.
En el caso de los cruceros, estarán exentos de la tasa hasta 2026, debido a que los paquetes del actual ejercicio están ya vendidos.
Las personas susceptibles de solicitar estas exenciones podrán hacerlo directamente en el establecimiento hostelero en el que se alojen, cubriendo un formulario específico que el Ayuntamiento distribuirá entre las asociaciones y agrupaciones del sector en A Coruña.
Del PreViaje a la crisis de ocupación: el turismo interno sufre un desplome inédito
Las vacaciones de invierno dejaron un panorama desolador para el turismo local, ya que la ocupación hotelera en algunos puntos del país no llegó al 50%. Dialogamos con Aldo Elías, vicepresidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT); y Cristian Escudero, secretario de Turismo y Desarrollo Sostenible de la Municipalidad de La Costa.
El desplome de la actividad turística invernal en suelo argentino encendió todas las alarmas. El país enfrenta un déficit de más de 600 mil turistas, dentro del balance de quienes eligen un destino en el exterior y el turismo receptivo. Según el INDEC, el arribo de extranjeros fue de 542.300, lo que marca una estrepitosa caída interanual respecto al año anterior, mientras que la salida de argentinos al exterior fue de más de 1.219.500 en el mes de junio.
Con este panorama desolador para el turismo local, la crisis de ocupación es letal y en algunos puntos del país no llegó al 50%. La encuesta de turismo internacional (ETI) reveló que el turismo receptivo proviene de Uruguay, Brasil y Europa. Mientras que el turismo emisivo se dirigió a países limítrofes como Paraguay, Chile y Brasil.
En este sentido, para analizar qué variables influyen en la crisis turística, dialogamos con Aldo Elías, vicepresidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT); y Cristian Escudero, secretario de Turismo y Desarrollo Sostenible de la Municipalidad de La Costa.
“La salida de divisas en déficit comercial de la balanza turística es muy fuerte, estamos imaginando que va a llegar a los 10.000 millones de dólares a fin de año”, señaló Elías. En un contexto económico y político donde el estrangulamiento externo y la crisis de divisas pone en jaque al Gobierno, el dirigente de la Cámara de Turismo puntualizó: “Esto para un país que necesita dólares es un impacto negativo que hay que tener en consideración. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional fue para obtener 20.000 millones de dólares. Si 10.000 se pierden en materia de actividad turística por la balanza comercial, se está perdiendo el 50% de lo que se había pedido al Fondo”, remarcó.
Con respecto al turismo emisivo y la fuga de dólares al exterior, Elías hizo hincapié en el tipo de cambio como variable central en la explicación de la caída de la actividad turística receptiva e interna. De la misma forma, marcó otro factor importante: Argentina no es competitiva con respecto a otros destinos dado que termina siendo cara comparativamente a otros países de la región.
Cristian Escudero advirtió: “Los destinos nacionales somos los más afectados. En un fin de semana largo en Argentina se movían cerca de 5 o 6 millones de turistas y hoy se van en un mes 1 millón de turistas al exterior. Ya hubo una contracción del 20% de esos turistas que no se movieron”. Esta crisis empezó a agudizarse desde la temporada de 2023, donde se registró un 40% de recesión y una caída del 35% en la ocupación hotelera. Desde ahí no pudo repuntar de manera significativa. El consumo se mantuvo en un 20% por debajo de otros veranos y en los fines de semana largos se estima entre un 5% y un 8% menos de turistas.
En este sentido, Escudero destacó: “Nosotros siempre decimos que todo turista que ingresa al Partido de la Costa, es un ingreso económico y un movimiento regional; por ende, estamos felices de que sigan viniendo, aunque no sea suficiente en relación al daño que se está haciendo respecto a la no política pública para el turismo y la generación de incentivos para el turismo internacional y nacional”.
“La caída es fuerte respecto del año anterior y a nivel promedio del país, está entre un 20 y un 25%. Salvo los destinos de nieve, el resto está muy por debajo de sus expectativas y sobre todo de sus posibilidades”, sostuvo por su parte Elías. Si bien existió una leve recuperación con respecto a los porcentajes de ocupación del relevamiento anterior, que arrojó que más de 15 destinos estaban por debajo del 50% de ocupación y ahora únicamente 4 de ellos se mantienen en esos números, el porcentaje es desalentador.
El descenso de la actividad se focaliza en algunos destinos particulares. Elías señaló que las ciudades corporativas y las capitales han visto especialmente disminuido su movimiento: “La Ciudad de Buenos Aires, Córdoba capital y Tucumán han sido destinos muy golpeados por este escenario. La costa atlántica en la mayoría de los destinos, salvo Mar de las Pampas, Pinamar y Cariló -que se han mantenido en un porcentaje de ocupación razonable, aunque por debajo de lo habitual-, el resto ha trabajado muy mal”.
Escudero concordó en que la caída no fue igual en todas las ciudades del Partido de la Costa. La segmentación es clara y hay algunas de ellas que resisten a la crisis, protegidas por el poder adquisitivo del público que tradicionalmente frecuenta ciudades como Costa del Este, Pinamar, Costa Esmeralda, La Lucila del Mar o Cariló: “Pinamar y Cariló tienen un público ABC1, que es el que se va afuera, no son quienes más se ven afectados, inclusive muchos son quienes se ven beneficiados por las políticas que se están llevando adelante”, destacó Escudero.
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“Los números asustan y lo que viene asusta aún más. Una por el tipo de cambio y otra porque los que tienen la posibilidad de viajar no pertenecen al sector trabajador, al laburante. Hoy a ese sector evidentemente el salario no le alcanza como para hacerse una escapada de fin de semana o venirse de vacaciones de invierno, lo que nos preocupa de cara al verano”, apuntó el funcionario. En esta misma línea, Escudero analizó que parte de los turistas que se dirigían a destinos dentro de la costa atlántica hoy están viendo comprometida su capacidad de viajar a cualquier destino: “El que no se mueve es porque no le dan los números para moverse, que antes sí lo podía hacer. Esto nos repercute negativamente».
Dentro de esta conceptualización, Escudero explicó que existe una amenaza ligada a la incertidumbre de no saber qué va a suceder con las empresas y los puestos de trabajo de muchas personas: “Si me pongo en el lugar de una familia trabajadora, que por ahí trabajan los dos, uno en una empresa, el otro comerciante, y están con miedo a que te digan ‘bueno cerramos la persiana’, es entendible”.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) alertó con un comunicado de prensa que las escapadas -en lo que respecta a los feriados y fines de semana turísticos- habían sido más austeras. CAME remarcó que en junio viajaron 2,1 millones de turistas en el país, que gastaron más de 400 millones de pesos, lo cual representa una caída de 16,6% con respecto al año anterior.
Las políticas públicas de fomento por parte del Estado Nacional también han brillado por su ausencia. “El Gobierno no está aplicando ninguna política de incentivo para el desarrollo de la actividad turística. No creo que esté en su ADN. Lo último que tuvimos en materia de política pública fue el Pre-Viaje que se dio en una circunstancia muy particular después de la pandemia y cuando la actividad necesitaba fuertemente una ayuda para volver a moverse”, analizó Elias. Asimismo, en referencia al periodo de la pandemia que produjo una fuerte caída en la actividad económica, apuntó: “De continuar esto así podríamos asemejarlo a aquel periodo, con el agravante de que en aquel momento había un apoyo estatal económico hacia las empresas y en este momento no”. “Es entendible que este Gobierno, que está queriendo encaminar todo el funcionamiento hacia una dirección determinada, no se fije en políticas públicas de desarrollo, que sí tiene con otras actividades”, agregó.
Escudero también resaltó el Pre-Viaje, que combinaba al sector privado y al estatal, como una de las políticas públicas célebres, plausibles y potentes de los últimos años: “Era una herramienta fenomenal, una política que daba el beneficio económico e incentivaba al turismo nacional”. Dentro de estas políticas de fomento, también nombró al programa de Viajes de Egresados: “En la Costa recibimos cerca de 50.000 jóvenes previo a la temporada. Fue un movimiento económico muy importante y con una enorme funcionalidad social. Para muchos chicos y chicas quizás era la única vez que iban a poder viajar con sus compañeros y compartir esa experiencia, conocer un destino, saber qué es viajar, qué es el ocio, qué es recrearse. Por otro lado, para nosotros es un potencial turista a futuro que nos venga a visitar”.
Lamentablemente, hoy no existen políticas públicas por parte del gobierno nacional que incentiven en algún aspecto programas de promoción y desarrollo para el turismo nacional.
La mayoría de los visitantes internacionales provino de países limítrofes: Brasil y Uruguay.
El turismo internacional volvió a mostrar señales negativas para el Gobierno. Según el último informe del Indec, en julio ingresaron al país 704 mil visitantes no residentes, lo que representa una caída del 26,6% interanual, reflejando la debilidad del turismo receptivo durante la temporada invernal.
De ese total, 427,2 mil fueron turistas (-16%) y 276,8 mil excursionistas (-38,5%). La mayoría, 76,3%, provenía de países limítrofes, con Brasil a la cabeza (32,3%) y Uruguay en segundo lugar (21,3%). En cuanto a los medios de ingreso, 48,7% arribó por vía aérea, 38,7% por terrestre y 12,5% por río o mar.
Turismo emisivo sigue creciendo
Mientras tanto, el turismo emisivo continuó en expansión: 1,5 millones de residentes viajaron al exterior en julio, con 843,1 mil turistas y 715,4 mil excursionistas. Los destinos también se concentraron en países vecinos: Brasil 23%, Chile 18,1% y Paraguay 15%. Las vías de transporte se repartieron casi por igual: 46,7% por avión y 46% por tierra.
El Indec destacó que el saldo neto fue negativo en 854,5 mil visitantes internacionales, resultado de un balance negativo de 415,9 mil turistas y 438,7 mil excursionistas que dejaron el país por todas las vías de acceso.
El Pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha dictado tres sentencias relevantes para el sector de la hostelería y restauración. Todas rechazan indemnizar a empresarios por los cierres obligatorios durante la pandemia, al considerar que sus pólizas multirriesgo no cubrían ese supuesto.
Dado el peso del turismo y la hostelería en nuestra economía, conviene entender el alcance de esta doctrina.
¿Qué se discutía en estos casos?
Los negocios afectados —restaurantes y similares— contaban con pólizas multirriesgo que incluían una cláusula de “pérdida de beneficios”, la cual garantizaba una indemnización diaria durante un tiempo si el negocio quedaba paralizado. Ante el cierre forzoso decretado en 2020, muchos entendieron que esa cobertura debía activarse, al haberse interrumpido su actividad y sus ingresos.
Sin embargo, las aseguradoras se negaron a pagar, alegando que dicha cobertura solo se activaba si la paralización se debía a un siniestro cubierto por la póliza (incendio, robo, inundación, etc.), y no por una orden administrativa general como el confinamiento.
¿Qué ha dicho el Tribunal Supremo?
El Supremo da la razón a las aseguradoras. Según su interpretación, la cobertura por pérdida de beneficios no es autónoma, sino accesoria: solo se activa si hay un daño material cubierto por la póliza. Si no hay siniestro, no nace el derecho a indemnización.
No se trata, según el Tribunal, de una interpretación sorpresiva o excepcional, sino del funcionamiento habitual de este tipo de seguros. Es práctica consolidada que la pérdida de beneficios se cubra únicamente cuando deriva de un siniestro previsto.
¿Es válida esta limitación, aunque no la aceptara expresamente el asegurado?
Sí. El Tribunal distingue entre cláusulas limitativas y delimitadoras. Las primeras restringen derechos del asegurado y deben aceptarse por escrito. Las segundas, en cambio, definen qué está cubierto y qué no, y no requieren aceptación destacada.
Aquí, el Supremo entiende que vincular la pérdida de beneficios a un daño material es una delimitación del riesgo, no una limitación de derechos. Por tanto, su validez no depende de una aceptación expresa.
¿Y si la póliza hablaba de “riesgos extensivos”?
En la tercera sentencia (STS 604/2025), se analizó si esa expresión podía incluir situaciones como la pandemia. El Tribunal concluye que no: se refiere a siniestros específicos como vandalismo o fenómenos naturales, no a paralizaciones por causas administrativas generales. Tampoco por esta vía puede considerarse cubierto el cierre por COVID-19.
¿Qué deben hacer los empresarios del sector?
Estas resoluciones zanjan una cuestión que había generado litigiosidad en todo el país. El mensaje es claro: salvo que la póliza disponga expresamente lo contrario, no hay derecho a indemnización por cierres derivados del estado de alarma si no existe un daño material cubierto. La cobertura de pérdida de beneficios requiere siempre un siniestro previsto.
Esto obliga a revisar con detalle las pólizas vigentes. Muchos empresarios creían estar cubiertos ante cualquier interrupción, pero estas sentencias aclaran que el alcance de la cobertura es más limitado de lo que parecía.
Conclusión
El Tribunal Supremo confirma que el seguro de pérdida de beneficios en pólizas multirriesgo no cubre el cierre por pandemia si no hay un daño material incluido en la póliza. No es una cláusula abusiva ni inesperada, sino el funcionamiento ordinario de esta modalidad de seguro. A futuro, es fundamental revisar las pólizas contratadas y, si se desea una protección más amplia, negociar expresamente su inclusión con la aseguradora.
Los derechos de los pasajeros cuando sufren alguna incidencia con su equipaje se rigen por el Convenio de Montreal
La indemnización por pérdida del equipaje aumenta desde los 1.600 € hasta los 1.800 €
NoticiaElDerecho.com
Según el Convenio de Montreal, se concede a la aerolínea un tiempo límite de 21 días para entregar el equipaje perdido.
Pasados estos días, se estima que la maleta se ha perdido definitivamente, aunque aparezca después, y el pasajero puede reclamar hasta 1.800 euros de indemnización, explica reclamador.es. Un importe que acaba de aumentar el pasado mes de febrero.
En concreto, aclara la compañía online de servicios legales, se ha publicado en el BOE una enmienda a varios artículos del Convenio de Montreal, que, entre otras acciones, regula el transporte aéreo internacional. Y uno de los cambios más grandes es el aumento en la cuantía de las indemnizaciones a los pasajeros que sufran problemas con su equipaje en un viaje en avión.
La cifra, recuerda reclamador.es, se fija en Derechos Especiales de Giro (DEG) y hasta la entrada en vigor de esta reforma, se establecía en 1.288 DEG (equivalente a unos 1.600 euros aproximadamente al cambio de moneda). Ahora, con esta enmienda, la cuantía queda fijada en 1.519 DEG, lo que, al cambio, en mayo de 2025, se sitúa en 1.813 €.
Al contrario que en las reclamaciones por retrasos, cancelaciones de vuelos y overbooking, que la cuantía es fija (de entre 250 y 600 € según la distancia del vuelo, establecido en el Reglamento 261/2004), en las reclamaciones de equipaje se valora caso por caso.
+1.000 reclamaciones de equipajes iniciadas hasta abril
Cada vez hay más problemas con los equipajes. No en vano, la pérdida, el retraso en la entrega de las maletas o los daños en ellas, son el tercer problema más reclamado por los viajeros a las compañías aéreas.
Solo en reclamador.es, en los primeros 4 meses de este año, se han registrado más de 1.000 reclamaciones referentes a incidencias con el equipaje.
Tramitar el P.I.R
Para poder reclamar por un incidente con el equipaje, es necesario tramitar previamente el Parte de Irregularidad de Equipaje (P.I.R.) en el aeropuerto, ya que si no se tramita se presume que el equipaje ha sido entregado correctamente y en buen estado. El plazo para tramitar el P.I.R. es de 21 días en el caso de retraso en la entrega del equipaje o pérdida del mismo, y 7 días para los casos de daños en el equipaje, pero reclamador.es recomienda realizarlo siempre antes de abandonar el aeropuerto.
Hay aerolíneas que remiten al pasajero a formalizar la comunicación de la incidencia a través de sus formularios webs. Lo importante, ya sea mediante la realización del P.I.R. en el aeropuerto o reportando la incidencia a través de dichos formularios o incluso vía correo electrónico si la compañía aérea tiene una dirección de contacto para ello, es poner en conocimiento de la aerolínea la pérdida o retraso en la entrega de la maleta dentro de los 21 días siguientes a la fecha en la que se tenía que haber recibido el equipaje. Esto es lo que avalará que posteriormente se pueda reclamar una indemnización por el perjuicio ocasionado.
“Y en el caso de daños, es importante realizar la reclamación en los primeros siete días para que sea válida. Cuanto antes se informe a la aerolínea sobre el problema, más pronto se iniciará el proceso de indemnización”, recalca reclamador.es.
Declaración de valor
reclamador.es explica que desde el Convenio de Montreal se está protegiendo más a los consumidores en los últimos tiempos, teniendo en cuenta factores como la inflación, ya que en el año 2019 ya aumentó de 1.131 DEG hasta 1.288 DEG, y ahora en 2025 hasta los 1.519 DEG mencionados, si bien hay que recordar que los pasajeros que quieran todavía más protección tienen la opción de hacer una declaración especial del valor de la entrega de equipaje, pagando un suplemento, pero asegurándose una mayor cuantía de indemnización en caso de pérdida o destrucción de equipaje.
Por último, la legaltech anima a los pasajeros que hayan tenido un incidente con su maleta en un vuelo a reclamar, siempre que no hayan pasado más de dos años desde la incidencia, por mucho que las aerolíneas les digan que no pueden reclamar.